Detrás de este personaje artístico se encuentra el músico chileno Alberto Madrid Bustamante, quien acaba de presentar una trilogía de discos conceptuales: obras experimentales cargadas de historias tan inquietantes como las atmósferas que las envuelven
Mercedes Sanz
Hay un parentesco indisoluble entre su verbo y su bruma: una trinidad de oscuridad, zozobra y silencio. Los versos de Rrosela habitan una narrativa de sombras, donde la melancolía se vuelve enigma y las voces, despojadas de calma, declaman la belleza de lo inquietante.
Esta tríada de álbumes conceptuales nace de un mismo aliento; tres obras hermanadas por hilos literarios que se entrelazan: ¿Para qué vive este hombre?, Dijo que me amaba y yo di vuelta la mirada y Al fondo del vaso me encuentro en el mar. Editados en 2025 de forma independiente, son el testamento creativo de Alberto Madrid Bustamante, músico y productor santiaguino de veintitrés años.
Sin embargo, el rastro de Rrosela se desvanece en la red. Su figura habita un anonimato absoluto, un ocultamiento digital que no parece preocuparle. Es desde ese alejamiento voluntario que emergen estas palabras; se trata de la primera entrevista que el artista concede al mundo.

¿Cómo fueron tus inicios musicales?
Mi familia no es muy musical. Hay tíos. Mi papá tocaba bajo y empecé también a tocarlo, pero cuando tenía, más o menos, nueve años, mi papá se compró una guitarra para él y, como no vivía con nosotros, la dejó en la casa. Yo empecé a tocar la guitarra, pero para mí era muy complicado, así que encontré su bajo y aprendí a tocar el bajo primero. Pero después me aburrió (risas), así que intenté con la guitarra de nuevo y ahí ya me quedé.
¿Qué estudiaste?
Estudié composición musical en la Universidad de Chile por dos años, pero coincidió con la pandemia, así que me aburrí y me cambié. Entonces, estudié guitarra clásica y también me aburrí (risas). Así que retomé composición otra vez, pero en un instituto de música contemporánea.
Publicaste primero como Alberto Madrid Bustamante.
Sí, hay un problema con las fechas y los nombres porque he pasado por alto los nombres en realidad, ni siquiera me acuerdo de los otros. Pero antes estaba todo en el mismo perfil y cuando decidí hacer estos tres discos, eliminé todo lo anterior y los subí a un perfil distinto bajo mi nombre completo, pero era como todo parte de lo mismo. Ahora decidí como separar un poco la idea, porque la música anterior es diferente a lo que estoy haciendo actualmente.
Los tres discos, como Rrosela, son distintos, pero hay referencias familiares en todos.
Sí, hay harta referencia familiar, lo primero serían las portadas. En el primero, ¿Para qué vive este hombre?, la foto es de mi abuelo sosteniéndome cuando era niño. En el segundo, Al fondo del vaso me encuentro en el mar, es una foto paterna cuando joven. Y en el tercero —Dijo que me amaba y yo di vuelta la mirada— la foto es de mi abuelo y mi abuela.
Otra referencia familiar es que están relacionados a problemas heredados, por ejemplo, en el segundo es donde trato principalmente mi problema con el alcohol, y eso es algo que siento o no siento, la verdad tengo la certeza de que sea traspasado en mi familia. En mi caso, mi abuelo paterno era alcohólico, mi papá es alcohólico, mi abuelo por parte materna era alcohólico, toda la familia de mi papá es alcohólica. Y uno se cría viendo estas cosas, y aprende viendo a los mayores, aprende cómo ellos solucionan problemas mediante el uso de estas sustancias.
Pero mi punto no es familiar, sino que quería llevarlo a algo más cultural porque, a mi parecer, en Chile hay un problema con el alcoholismo tanto en la gente joven como en la gente mayor. Y creo que todos como jóvenes aprendimos de las generaciones pasadas, solucionando nuestros problemas con eso. Hay una cultura del alcoholismo en Chile. Todo gira en torno al alcohol siempre. No sé si será así en otros lados, pero aquí se nota bastante, sobre todo en el campo. Mi familia viene del campo, y creo que la mayoría de las personas pueden mirar en su árbol familiar y ver que es una cuestión arraigada en la cultura.
Entonces, para sintetizar, mi punto es más cultural que familiar. Menciono mi caso particular como ejemplo porque siento que, al ser un asunto cultural, mi vivencia es algo que se puede extrapolar a todos los chilenos. Creo que todos, perteneciendo a la misma cultura, tenemos raíces similares y todos podemos relacionarnos con este tema: con el alcohol.

¿Consideras que es un problema o es algo normal de la cotidianidad?
Personalmente lo veo como un problema, aunque en general, como tú dices, se ve como algo cotidiano, como cosa del día a día. Aunque creo que en otras partes del mundo el alcohol se puede ver como algo que no es problema. Pero aquí al estar tan metido en la cultura se puede volver un problema social.
¿Cómo lidian con eso? ¿Asisten a terapias individuales, familiares, o no?
Me parece que como no se ve como un problema a nivel social, no se trata con esto de ninguna manera, en realidad.
El cuarto disco concluye el relato
Rrosela se muestra abierto, dispuesto a hablar sobre su trabajo y su vida. No titubea: es claro, preciso y, sobre todo, sincero. Su obra está ligada a un universo individual, familiar y colectivo que incluye a su país. Todo este trasfondo enriquece su material discográfico y lo vuelve susceptible de múltiples lecturas.
¿Rrosela tiene algún significado?
Rrosela no significa nada en particular, la verdad. Solo encontré que era un nombre que me sonaba bonito y le puse las dos r como para diferenciar.
El orden es: ¿Para qué vive este hombre?, Dijo que me amaba y yo di vuelta la mirada y Al fondo del vaso me encuentro en el mar.
Correcto. Y los tres se pueden escuchar corridos. El final de cada uno es el principio del siguiente.

En cada álbum se evidencia que si se unen los títulos de los temas forman un poema.
Sí, la verdad es que nunca lo pensé como un poema, sino que quería hacer frases, cosa de que después de presentarlos en vivo, poder agarrar canciones de cada uno de los discos y hacer seflist distintos para cada vez que tocáramos. Esa era la idea.
¿Has tocado los discos en vivo?
Sí, tocamos los tres discos. Tocamos muy poco, dos veces, porque queríamos tenerlos bien ensayados. Entonces, presentamos los primeros dos en vivo, en octubre, me parece, y en noviembre tocamos los tres.
¿Cuál es el concepto de cada álbum?
En el primero hablo harto de mí (risas), y presento un poco el punto cultural, pero principalmente, es un repaso de mi vida, de los errores que considero que he cometido, un autoanálisis también. Es bien introspectivo. El segundo, ya viendo expuesto los temas en el primero, habla de mis problemas con el alcohol, de cómo me metí con ese problema a temprana edad, y de mi consumo de marihuana también, cuando más joven.
Y el tercero ya habla de mi consumo de cocaína a temprana edad, y cómo eso se extendió a lo largo de los años y de las decisiones que eso me llevó a tomar. También de mis relaciones humanas durante ese período, sobre todo, en relaciones de pareja: infidelidad, mentiras, etcétera.
Los tres funcionan más como una exposición de problemas culturales y personales, que se van a resolver en un cuarto disco, que saldrá el próximo año, está en proceso de creación. Pero es un poco más complicado porque quiero darle tiempo para cocinarse; porque quiero tener los temas bien resueltos a nivel personal y llegar a conclusiones lo suficientemente no sé si profundas es la palabra, pero con buenas conclusiones, que no me quede nada más por decir. Entonces, le voy a dedicar el tiempo que haga falta a las letras del cuarto, que es el que va cerrar el círculo de los discos.

Son discos bastante experimentales. Hay triphop, ambient, se sienten oscuros.
Son bien experimentales, sobre todo el primero, ahí como que hice cualquier cosa (risas). Eso no significa que no haya hecho lo que quería en los otros dos, pero en éstos quise mantenerme un poco más centrado para que el punto fuera más claro. No hay una disonancia entre la temática y lo que suena.
Se escucha una amplitud de influencias sonoras.
¡Uy!, harto que decir. Lo primero es John Frusciante, el guitarrista de Red Hot Chili Peppers, pero en carrera como solista, sobre todo sus dos primeros discos, que son Niandra LaDes y Smile from the Streets You Hold. Él es como mi referente máximo desde chico, sobre todo esos discos que son muy personales y oscuros también. Harto rap gringo que estuve escuchando este año. Mucho de Bowie, Omar Rodríguez-López. Feel —disco Damn— de Kendrick Lamar, Swans, y muchos más.
Hay voces recitando.
Sí, sobre todo en el primero, la mayoría de esas voces son mías, Hay una sesión en el primero donde aparecen dos amigos míos: Felipe Villalobo y Andrés Minder, y un amigo recita un poema de Pablo de Roca.
¿Todos los poemas son de tu autoría?
Todos son de mi autoría, excepto el poema del chileno Pablo de Roca.
¿Colaboradores?
Sí, colaboraciones pequeñas, que sí solos de guitarra o algo así, excepto una composición más larga de una amiga, Bianca Abols, a ella le mandé un motivo, un piano que compuso de dos minutos y terminó haciendo la canción que se llama Solo, en el tercero de los discos.
¿Cómo es la puesta en escena?
Depende de muchas cosas, primero de mi estado de ánimo, porque tengo muchas ideas de cómo presentar esto porque, al principio, quería hacerlo de forma más teatral; pero, por otro lado, no sé si estoy preparado emocionalmente.
Pregunto porque son discos conceptuales.
Y eso siempre es un problema, conseguir espacios, porque dentro de este pequeño circuito se nos conoce porque lo que hacemos implica un poco más que poner música. Entonces, no recibimos muchas invitaciones.
¿Dónde te has presentado?
Este año nos presentamos dos veces en Radio Escena, un local pequeño, que se ajustaba a nuestro presupuesto y al formato que queríamos. Como era la primera vez que presentábamos los discos, fueron como sesenta personas. Es un espacio íntimo.
¿Hay colaboraciones en vivo?
Sí, ha variado porque, al final, son músicos de acompañamiento y eso lleva a la inestabilidad de algunas personas. Algunos van y vuelven.
¿Qué significa esta trilogía discográfica para Rrosela?
Para mí estos tres discos significan un desahogo necesario para poder comenzar a trabajar en la solución a los problemas que solté y que finalmente pude expresar. Por lo mismo, y en ese sentido, estos discos significan un principio. En el mismo hacer de la música acabé descubriendo cosas de mí y mi cultura, así que lo mismo viene para el cuarto álbum. Si tuviera que resumirlo diría que estos tres discos representan reflexión y un estado anterior, mientras que el cuarto representará el cambio.


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